sábado, 3 de marzo de 2007

ORACIÓN A ISIS


Diosa de la fertilidad y de la maternidad en la mitología egipcia. Hija del dios Geb (tierra) y de la diosa Nut (cielo), hermana-esposa de Osiris, juez de los muertos, y madre de Horus, dios del día.


El centro del culto de Isis estaba en File, una isla del Nilo, donde se construyó un templo dedicado a ella durante la XXX Dinastía. Isis es poseedora de una gran destreza mágica.



El culto de Isis se difundió desde Alejandría por todo el mundo helenístico después del siglo IV a.C. Apareció en Grecia en combinación con los cultos de Horus, su hijo, y Serapis, el nombre griego de Osiris. El historiador griego Herodoto identificaba a Isis con Deméter, la diosa griega de la tierra, la agricultura y la fertilidad. El culto tripartito de Isis, Horus y Serapis se introdujo después (86 a.C.) en Roma y llegó a ser una de las ramas más populares de la religión romana.
En la Tradición Hermética, Isis se encuentra asociada con la primera iniciación, la lunar. Así como Osiris a la segunda, la solar, y ambos, conjugados, en la tercera, la polar. De ahí la importancia de la siguiente oración que recoge Apuleyo en su obra La Metamorfosis, en la cual reseña el mito egipcio relacionado con la invocación que a continuación se transcribe:

Tú, en verdad santa, perpetua protectora del género humano, siempre generosa en favorecer a los mortales, tú tienes por las tribulaciones de los desdichados un dulce afecto de madre. No hay un día, una noche, ni siquiera un pequeño instante que pase, sin que hayas prodigado tus beneficios, sin que hayas protegido a los hombres en la tierra y en el mar, sin haber alargado tu salvadora mano, después de alejar los embates de la vida. Y con esa mano deshaces la inextricable y retorcida urdimbre de la Fatalidad, aplacas las tempestades de la Fortuna y neutralizas la influencia funesta de los astros. Te veneran las divinidades del cielo, te respetan las del infierno; tú das el movimiento de rotación al mundo; al Sol, su luz; al mundo, sus leyes, con tus pies hollas el Tártaro. A ti responden los astros; por ti vuelven las estaciones, se alegran los dioses, se muestran dóciles los elementos. A una indicación tuya soplan los vientos, se hinchan las nubes, germinan las simientes, crecen los gérmenes. Temen a tu majestad los pájaros que cruzan los cielos, los animales salvajes que van errantes por los montes, las serpientes que se ocultan bajo tierra, los monstruos del océano. Pero yo poseo un pobre ingenio para cantar tus alabanzas, y un reducido patrimonio para ofrecerte dignos sacrificios; no poseo la facundia necesaria para expresar los sentimientos que me inspira tu majestad; no poseo ni mil bocas, otras tantas lenguas, ni un inagotable manantial de infatigables palabras, pero tendré siempre delante de mi imaginación, guardándolos en lo más recóndito de mi corazón, tu rostro divino y tu santísimo numen.”

Esta invocación es pronunciada una vez que se efectúa el descenso a los infiernos, donde se percibe directamente y de modo potencial todo lo que seguirá, de lo cual este descenso es sólo una prueba. Recordemos por último la vinculación de la diosa Isis con el arcano del Tarot llamado La Papisa o La Sacerdotisa.




Isis es relacionada al principio femenino, vinculada a la Tierra y la Luna, y se manifiesta con los ropajes de la energía pasiva, inmanente y potencial.

Plutarco en su obra la Ethika nos habla de la diosa:

"Isis es, pues, la naturaleza considerada como mujer y apta para recibir toda generación. Este es el sentido en que Platón la llama “Nodriza” y “Aquella que todo lo contiene”. La mayor parte la llaman “Diosa de infinitos nombres', porque la divina Razón la conduce a recibir toda especie de formas y apariencias. Siente amor innato por el primer principio, por el principio que ejerce sobre todo supremo poder, y que es idéntico al principio del bien; lo desea, lo persigue, huyendo y rechazando toda participación con el principio del mal. Aunque sea tanto para el uno como para el otro materia y habitáculo, se inclina siempre voluntariamente hacia el mejor principio; a él se ofrece para que la fecunde, para que siembre en su seno lo que de él emana y lo semejante a él. Se regocija al recibir estos gérmenes y tiembla de alegría cuando se siente encinta y llena de gérmenes productores. En efecto, toda generación es imagen en la materia de la sustancia fecundante, y la criatura se produce a imitación del ser que le dio la vida."

miércoles, 28 de febrero de 2007

Zigurat y la hierogamia (o el sexo en la práctica religiosa)




El sexo en la práctica religiosa ha sido objeto de estudio y comentario por parte de investigadores profesionales y por algunos que han mal interpretado el hecho histórico. Veamos, brevemente, la relación entre el sexo y el zigurat, en Babilonia.

Durante mucho tiempo se consideró que los zigurats eran construcciones destinadas a facilitar la observación astronómica. Los estudiosos se muestran de acuerdo que la ausencia de aparatos para la observación de los astros es el principal argumento que sustenta la tesis de que dichas edificaciones no consistían en observatorios.

Estas estructuras se levantaron entre el cuarto de milenio y el año 600 a C. Eran torres construidas con adobe y consistían en una serie de rampas que ascendían hasta un templo. Cada rampa estaba dedicada a uno de los siete dioses principales de Caldea. Cada dios tiene como emblema un color particular, y los siete piso de las torres están pintados cada uno de un color diferente, para distinguir a que dios está dedicado cada piso.

El templo o piso superior servia de residencia a un sacerdote-astrólogo. En determinadas ocasiones representaba las bodas del dios con una mujer escogida. Algunos estudiosos lo consideran una forma de prostitución sagrada.

La famosa Torre de Babel, célebre por la referencia bíblica en torno al objetivo de los constructores, descendientes de Noe, en cuanto a alcanzar el cielo y que desató la ira de Jehová, destruyendo la edificación y confundiendo la lengua de los trabajadores, fue levantada en el valle de Shinar, en Babilonia. Se cree que la historia se basa en la caída de la torre templo de Etemenanki, restaurada posteriormente por el rey Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor II de Babilonia. Estudios permiten inferir que el Génesis juega con las palabras babilónicas bab-ili (puerta de Dios), y las palabras hebreas Babhel (Babilonia) y bal-al (confundir).

Analistas consideran que la cadena de zigurats de la planicie caldeo-babilónica, la Shinar de la Biblia, obedecían a la inexistencia de montañas en la zona. Los cultos al fuego y al sol se celebraban en lugares altos llamados bamot por los hebreos. Pero en las llanuras babilónicas no existían montañas y las construcciones intentaban sustituirlas. De idéntica manera, se considera que personificaban la Montaña Cósmica, el eje que mantiene unidos el Cielo y la Tierra.Otros ejemplos similares lo constituyen la escala de Jacob, las columnas de humo y fuego durante el éxodo del pueblo judío por el desierto, la nube que se cernía y detenía sobre el tabernáculo, la estrella de Belén detenida sobre la gruta donde nació Jesús –punto de encuentro entre el cielo y la tierra- que los “magos” señalaron como sagrado. Recordaremos que los astrólogos caldeos eran llamados magos. Igualmente el Árbol Cósmico de otras religiones.

El hecho que se diese la práctica de la hierogamiaen el templo situado en la parte superior del zigurat , permite inferir su importancia en el proceso de unión entre el cielo y la tierra.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Diógenes: el valor del Conocimiento...

Diógenes, el filósofo griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India.

Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla del río, sobre la arena, tomando el sol desnudo... Era un hombre hermoso. Alejandro no podría creer la belleza y gracia del hombre que veía. Estaba maravillado y dijo:

“Señor...” - jamás había llamado “señor” a nadie en su vida- “...señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”

Diógenes dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”

Alejandro dijo: “Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.

Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.

Dijo Alejandro: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”.

“¿Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.

Alejandro dijo: “Después voy a descansar”.

Diógenes se rió de nuevo y dijo: “Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.

Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir.