miércoles, 28 de febrero de 2007

Zigurat y la hierogamia (o el sexo en la práctica religiosa)




El sexo en la práctica religiosa ha sido objeto de estudio y comentario por parte de investigadores profesionales y por algunos que han mal interpretado el hecho histórico. Veamos, brevemente, la relación entre el sexo y el zigurat, en Babilonia.

Durante mucho tiempo se consideró que los zigurats eran construcciones destinadas a facilitar la observación astronómica. Los estudiosos se muestran de acuerdo que la ausencia de aparatos para la observación de los astros es el principal argumento que sustenta la tesis de que dichas edificaciones no consistían en observatorios.

Estas estructuras se levantaron entre el cuarto de milenio y el año 600 a C. Eran torres construidas con adobe y consistían en una serie de rampas que ascendían hasta un templo. Cada rampa estaba dedicada a uno de los siete dioses principales de Caldea. Cada dios tiene como emblema un color particular, y los siete piso de las torres están pintados cada uno de un color diferente, para distinguir a que dios está dedicado cada piso.

El templo o piso superior servia de residencia a un sacerdote-astrólogo. En determinadas ocasiones representaba las bodas del dios con una mujer escogida. Algunos estudiosos lo consideran una forma de prostitución sagrada.

La famosa Torre de Babel, célebre por la referencia bíblica en torno al objetivo de los constructores, descendientes de Noe, en cuanto a alcanzar el cielo y que desató la ira de Jehová, destruyendo la edificación y confundiendo la lengua de los trabajadores, fue levantada en el valle de Shinar, en Babilonia. Se cree que la historia se basa en la caída de la torre templo de Etemenanki, restaurada posteriormente por el rey Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor II de Babilonia. Estudios permiten inferir que el Génesis juega con las palabras babilónicas bab-ili (puerta de Dios), y las palabras hebreas Babhel (Babilonia) y bal-al (confundir).

Analistas consideran que la cadena de zigurats de la planicie caldeo-babilónica, la Shinar de la Biblia, obedecían a la inexistencia de montañas en la zona. Los cultos al fuego y al sol se celebraban en lugares altos llamados bamot por los hebreos. Pero en las llanuras babilónicas no existían montañas y las construcciones intentaban sustituirlas. De idéntica manera, se considera que personificaban la Montaña Cósmica, el eje que mantiene unidos el Cielo y la Tierra.Otros ejemplos similares lo constituyen la escala de Jacob, las columnas de humo y fuego durante el éxodo del pueblo judío por el desierto, la nube que se cernía y detenía sobre el tabernáculo, la estrella de Belén detenida sobre la gruta donde nació Jesús –punto de encuentro entre el cielo y la tierra- que los “magos” señalaron como sagrado. Recordaremos que los astrólogos caldeos eran llamados magos. Igualmente el Árbol Cósmico de otras religiones.

El hecho que se diese la práctica de la hierogamiaen el templo situado en la parte superior del zigurat , permite inferir su importancia en el proceso de unión entre el cielo y la tierra.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Diógenes: el valor del Conocimiento...

Diógenes, el filósofo griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India.

Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla del río, sobre la arena, tomando el sol desnudo... Era un hombre hermoso. Alejandro no podría creer la belleza y gracia del hombre que veía. Estaba maravillado y dijo:

“Señor...” - jamás había llamado “señor” a nadie en su vida- “...señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”

Diógenes dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”

Alejandro dijo: “Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.

Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.

Dijo Alejandro: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”.

“¿Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.

Alejandro dijo: “Después voy a descansar”.

Diógenes se rió de nuevo y dijo: “Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.

Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir.